Esta capilla funeraria, que pertenece a don Francisco de los Cobos, se encuentra en la Plaza Vázquez de Molina. El encargado de este proyecto que albergaría los restos de la familia De los Cobos fue el arquitecto Diego de Siloé, si bien su muerte fue retomado por Andrés de Vandelvira. Otros personajes reconocidos que tomaron parte en esta edificación fueron Berruguete (retablo mayor), Esteban Janete (fachada y sacristía) o Francisco de Villalpando (rejería.)
En cuanto a los elementos formales, en su planta conviven armoniosamente el rectángulo y el círculo, según la concepción humanista, cubiertos por una bóveda en su cabecera (símbolo funerario.)
En el exterior, destaca la exuberancia plateresca de la fachada realizada por Janete. Su portada renacentista recoge un claro contenido simbólico, con un mensaje referente tanto a temas religiosos como clásico-paganos, en esa unión tan típica del hombre renacentista. Algunos expertos sostienen que parte de la portada se inspira en "La divina comedia".
Sin duda lo más representativo del interior del templo es la reja (Villalpando), que separaba a la nobleza del resto de la población, y el retablo mayor, si bien del retablo original queda únicamente la imagen de Cristo en la transfiguración, obra de Siloé.
En la sacristía podemos apreciar el toque vandelviriano mediante su portada de acceso "en esviaje". El resto es renacentista, destacando por su mesura y equilibrio.