IGLESIA DE LA TRINIDAD
Se reedificó totalmente entre los siglos
XVII y XVIII, debido a los múltiples hundimientos sufridos
desde el siglo XV, por lo que hoy se trata del mejor ejemplo del
barroco en Úbeda. En el exterior, las dos portadas del
templo concentran la decoración. El interior, de planta
rectangular, se organiza en tres naves separadas por arcos de
medio punto y pilastras corintias. Las columnas salomónicas
de las ventanas del crucero y el claustro son típicas del
barroco español.
IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE BARI
Es una construcción de la segunda mitad del
siglo XIV y el siglo XV en un gótico ortodoxo. Fue mezquita
musulmana, y su torreón era el más alto de la ciudad,
aunque fu recortado en 1832. Se dan intervenciones de corte renacentista
en el siglo XVI, como la portada oeste (Vandelvira), y la rejería
de la capilla del Deán Ortega. Es una de las iglesias más
emblemáticas de Úbeda.
IGLESIA DE SAN PEDRO
De fines del siglo XIV, de orden gótico,
es una de las iglesias más antiguas de la ciudad. Fue la
única iglesia ubetense que perteneció a la diócesis
de Toledo, a consecuencia de un pleito entre el obispo de Baeza
y el arzobispo de Toledo, hasta que a mitad del siglo XIX queda
agregada a Santa María. Ha sufrido varias modificaciones
a lo largo de su historia, como la construcción de su portada
renacentista en 1605 por Alonso Barba, discípulo de Vandelvira.
IGLESIA DE SAN ISIDORO
La tradición sostiene que se edificó
sobre una antigua mezquita o fortaleza árabe para defender
la muralla por el oeste. Es uno de los tres templos góticos
de Úbeda. Levantado por el obispo de Jaén Suárez
de la Fuente del Sauce a comienzos del s. XVI, mantiene un estilo
gótico isabelino. Su interior, renacentista, tardó
en construirse 123 años, según cuenta la leyenda.
IGLESIA DE SAN LORENZO
Es una antigua parroquia renacentista del s. XVI,
adosada al lado sur de la muralla. Ha sufrido varias modificaciones
desde su fundación. Destaca su espadaña, datada
en 1542 y cubierta de hiedra.
IGLESIA DE SANTO DOMINGO
Parece ser que fue iglesia mozárabe y mezquita,
pero los restos arqueológicos únicamente confirman
por el momento su origen primitivo de temple románico,
(s. XIII.) La iglesia es de un gótico-mudéjar, propio
de los últimos años del s. XV, destacando poderosamente
en su precioso artesonado de alfarge del techo.
Por el contrario, su torre y sus dos portadas son renacentistas,
del primer plateresco que se da en Úbeda de un edificio
religioso
REAL MONASTERIO DE SANTA CLARA
Es el más antiguo de los conventos de franciscanas
de Andalucía, y el primero de religiosas de la ciudad,
al fundarse tras la conquista cristiana, en 1290. Es fruto de
un compendio de estilos, dándose cita también el
barroco, renacimiento, románico y restos de arte califal.
Aquí se alojó Isabel la Católica camino del
sitio de Baza.
MONUMENTO DE LA PLAZA DE SAN JUAN DE LA CRUZ
En la misma Plaza Vázquez de Molina, la figura de san Juan
de la Cruz preside el lugar donde se han dado cita los poderes locales,
tanto religiosos como civiles, desde la Edad Media hasta casi nuestros
días, y que hasta el siglo XIX acogía toda la vida
civil y los acontecimientos públicos de la ciudad.
El Oratorio está adosado al convento de San Miguel y en
1627 fue elevado con el objetivo de conservar las reliquias del
santo y dar cobijo a su santo sepulcro.
San Juan de la Cruz nace en 1542 en Fontiveros (Ávila), siendo
considerada su obra poética el cenit del misticismo. Pasó
su vida entregado a la soledad y la reflexión hasta que murió
en el Convento de las Carmelitas Descalzas de Úbeda el 14
de diciembre de 1591. En un templete, dentro de un arma de plata
repujada, se exhiben una pierna y una mano del santo. La historia
de estas reliquias es curiosa, puesto que dos años después
de su muerte el cuerpo del santo fue trasladado una noche sigilosamente
a Segovia, inspirando a Cervantes para su "aventura del cuerpo
muerto" en el capítulo XIX de la primera parte del Quijote.
En la rotonda donde estuvo la primitiva sepultura, antes del traslado
de los restos a Segovia, hay escultura yacente del santo y cuatro
frescos alegóricos a su literatura, obra del artista malagueño
Francisco Palma burgos, muy vinculado a la ciudad de Úbeda.
El inicio de su edificación está datado en 1665,
y se debió al patrocinio de doña Josefa Manuel. El
espíritu austero de la Orden guarda cierta coherencia con
la sobriedad del edificio. En él está sepultada la
madre Gabriela de San José, monja granadina muerta en 1701,
en olor de santidad. De planta de cruz latina de una sola nave,
sigue en la fachada un sencillo esquema compositivo sin apenas ornamentación.
Conserva un claustro de doble galería con arquería
de medio punto de planta baja y cuerpo superior adintelado.