De estilo renacentista, este edificio construido a partir de mediados del s. XVI pone por su sobriedad y equilibrio un curioso contrapunto a la Capilla del Salvador. Sigue los cánones de otros palacios renacentistas tanto en su fachada, de formas clásicas con heráldica, como en su planta rectangular organizada alrededor de un patio central.
En 1929 fue habilitado como uno de los primeros Paradores de la Red Nacional de Turismo, en memoria del privado de Juan II.