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El carácter fronterizo de Úbeda, que en el medievo separaba
los reinos cristianos del norte peninsular y el reino musulmán
de Andalucía, imprimió un acento particular a su gastronomía,
definido por el cruce entre ambas culturas, que aún hoy es apreciable.
PRODUCTOS EMINENTEMENTE AGRÍCOLAS
La cocina tradicional de la zona es eminentemente "casera",
y guarda estrecha relación con los ciclos estacionales y festivos,
y por supuesto con los productos más típicos de la zona,
indiscutiblemente la aceituna y el aceite de oliva, si bien pueden también
señalarse otros con un papel más secundario, como son los
productos de huerta, los cereales, las legumbres, la caza menor, las aves
de corral, el cerdo, el conejo y los vinos locales.
CARÁCTER SOCIOCULTURAL
La gastronomía en Úbeda refleja asimismo en su aspecto sociocultural
el carácter de sus gentes, impreso en los pausados desayunos a
base de tostadas con ajo, aceite y sal, o la costumbre del tapeo, rito
indudablemente más social que gastronómico. También
conocido popularmente como "la ligá", tiene lugar antes
de la comida o antes de la cena, y tiene como algunos de sus protagonistas
al vino, las aceitunas, las habas verdes o las rebanadas de pan con bacalao
y aceite.
EL ACEITE COMO PROTAGONISTA
El aceite de oliva, heredado de épocas remotas, cocinado o "en
crudo", es la base para cualquier fritura, potaje, ensalada o para
tomar directamente en un trozo de pan, como en la variedad conocida popularmente
como "ollo de pan y aceite", con un poco de sal o azúcar.
Las aceitunas, el otro producto estrella por antonomasia de la zona, también
son utilizadas frecuentemente, en sus distintas variedades: de verdeo
negra o de cornezuelo, que se preparan machacadas, con procedimientos
tradicionales a base de agua del pozo, aliñadas con sal gorda,
laurel, ajo, tomillo... y conservadas en "orzas" (recipientes
de barro tradicionales.)
COCINA TRADICIONAL
Los potajes son el plato base de la alimentación diaria, dado el
carácter eminentemente "casero" en la elaboración
de la cocina ubetense, y que combinan legumbres y hortalizas en nutritivas
especialidades. Como potaje característico, puede destacarse el
de garbanzos con acelgas, o el de habas con berenjenas, de origen islámico.
En lo que respecta a los platos fríos, concretamente a las ensaladas,
son típicas de esta zona algunas variedades autóctonas,
como la de pimientos morrones asados o la de naranjas con aceite y cebolleta.
Mención aparte merece la "pipirrana", preparada con ajo,
pimientos verdes, tomates, migas de pan, orégano, aceite, vinagre
y sal. Un plato frío típico de la zona es el gazpacho, especie
de sopa fría a base de agua, aceite y sal con trozos de pan, que
incluye productos hortícolas como tomate o pepino, y que se toma
casi exclusivamente en verano.
Otra de las costumbres ancestrales que vincula gastronomía y tradición
es la matanza del cerdo, una especie de rito familiar muy arraigado aún
en las zonas rurales, y que se lleva a cabo en el mes de noviembre, con
el objetivo de preparar la despensa para los meses de invierno. De este
cerdo se extraen productos tan apreciados en la zona como los chorizos
en aceite; el lomo en adobo, que se fríe adobado y después
se echa en aceite en las orzas para su conservación; la morcilla
en caldera, denominada así por tomarse sin embutir.
Otros platos típicos de estas poblaciones son los guiñapos
o andrajos, los garbanzos mareados o morrococo, o las migas, caracterizados
por utilizar con simplicidad alimentos básicos como el aceite,
la harina y los productos de huerta, así como las sobras de otras
comidas.
FIESTAS Y GASTRONOMÍA
También hay que señalas los platos vinculados con el calendario
festivo, como la "cazuela de Semana Santa", especie de torta
con garbanzos, habas, berenjenas y diversas especias; las empanadillas
de vigilia, o el bacalao preparado en diferentes modalidades.
En definitiva, la gastronomía ubetense es una cocina consistente
y nutritiva a base de productos naturales, con el aceite y la aceituna
como base fundamental y que, legada del pasado, perdura en la actualidad,
ligada a su entorno y las costumbres sociales.
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PIPIRRANA
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HORNAZO TÍPICO
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LOMO DE ORZA
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COCIDO MAREAO O MOROCOCO
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GACHAS
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LA
REPOSTERÍA UBETENSE
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En
repostería, hay que citar la extensa variedad: dulces caseros,
elaborados en confiterías tradicionales, y los preparados
en los conventos de clausura.
Entre estos productos, destaca el popular ochío, autóctono
de Úbeda y extendido por otras zonas. Consiste en una torta
con sal y pimentón, y obtiene su nombre del hecho de ser
la octava parte de la masa de un pan. También son relevantes
las tortas de "masaceite" con matalahúva, tortas
domingueras, sobaos, borrachuelos, gachas con tropezones (típicas
del Día de todos los Santos), los hornazos (Semana Santa),
o las tortas de Candelaria. |
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